Radiofrecuencia corporal

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¿Qué es la radiofrecuencia?

En los últimos años se ha asistido al interés creciente y al consiguiente estudio de un tema que ocupa a médicos y pacientes. Se trata de la radiofrecuencia aplicada a la celulitis y a la flacidez corporal. El tratamiento de radiofrecuencia consiste en radiaciones electromagnéticas que oscilan simultáneamente en el campo eléctrico y magnético.

Aunque es un sistema de uso terapéutico conocido en cirugía desde hace años (electro bisturí, coagulación, diatermia, etc…), recientes investigaciones han conseguido desplazar su uso al campo de la estética, al crear una tecnología capaz de entregar la energía de la radiofrecuencia selectivamente en la dermis profunda y en las capas subdérmicas, mientras se protege la epidermis y así poder luchar contra la flacidez y la celulitis.

La radiofrecuencia genera un campo eléctrico que cambia de positivo a negativo, lo que causa un movimiento rotacional de las moléculas que genera calor. Los dos tipos de radiofrecuencia utilizados son:

  • Bipolar, que provoca un calentamiento superficial de la piel.
  • Unipolar, que produce un calentamiento en la parte más profunda de la dermis actuando sobre el tejido adiposo.

Dado que el aparato de radiofrecuencia tiene cabezales tanto Unipolar Radiante como Bipolar, podemos entregar la energía a distintas profundidades, y así tratar distintos tipos de celulitis, y también la laxitud facial y de otras áreas.

La radiofrecuencia corporal se utiliza para tratar la flacidez corporal y la celulitis.

La radiofrecuencia corporal se utiliza para tratar la flacidez corporal y la celulitis.

¿Cómo actúa la radiofrecuencia?

La radiofrecuencia produce un calentamiento profundo que afecta a la piel y tejido graso subcutáneo. Un calentamiento que podríamos decir va de dentro hacia fuera. Dicho calentamiento va a favorecer lo siguiente:

♥ El drenaje linfático, lo cuál permitirá disminuir los líquidos y las toxinas en el que se encuentran embebidos los adipositos del tejido afecto de celulitis.

♥ Un aumento en la circulación de la zona que permitirá mejorar el metabolismo tanto del tejido graso subcutáneo como la mejora del aspecto de la piel acompañante.

♥ La formación de nuevo colágeno, tanto en la piel como en el tejido subcutáneo, permitiendo que todo el tejido adquiera firmeza gracias a la reorganización de los septos fibrosos y engrosamiento dérmico suprayacente.

♥ Y por último tras la lesión térmica controlada con retracción del tejido hay una respuesta inflamatoria que se verá acompañada demigración de fibroblastos, lo cual reforzará aún más la estructura de colágeno, dando como resultado un rejuvenecimiento de la zona tratada.

El efecto inmediato de la aplicación de radiofrecuencia es la retracción del colágeno, con más o menos rapidez según los casos.

Sin embargo, lo que se pretende conseguir gradualmente es la reestructuración del colágeno profundo, lo que incluye que se formen fibras nuevas que sustituyan a las envejecidas y hagan los tejidos más elásticos, se favorezca la homeostasis y, en general, mejore el estado de la piel eliminando de ella las huellas del paso del tiempo.

Este proceso es más lento y, según los casos y dependiendo del estado en el que se encuentre el colágeno de la persona, se produce entre los dos y cuatro meses posteriores al tratamiento. De hecho se han realizado estudios histológicos que demuestran cambios importantes en la remodelación del colágeno a partir de la sexta semana posterior a la aplicación de la radiofrecuencia.

Tratamiento con radiofrecuencia

El procedimiento es sencillo. Previo a la sesión se toman fotos y se marca la zona con un rotulador quirúrgico. Posteriormente se aplica sobre la piel limpia un aceite y se aplica la energía introduciéndola por medio de un cabezal de tratamiento que se mueve constantemente sobre la piel. 

La duración del tratamiento de radiofrecuencia depende de la zona del cuerpo en la que se realice.

La duración del tratamiento de radiofrecuencia depende de la zona del cuerpo en la que se realice.

La duración del tratamiento es variable dependiendo del área a tratar. Áreas pequeñas como los brazos suelen realizarse en 25 o 30 minutos, mientras que áreas más amplias como trocánteres (cartucheras) pueden prolongarse de 45 a 60 minutos.

Una vez terminada la sesión se aplica gel de aloe vera en las zonas tratadas y el paciente puede incorporarse a su vida cotidiana inmediatamente, evitando el sol y los UVA las siguientes 48 horas.

Se recomienda beber abundante agua tras la sesión, ya que ayudará al resultado final. El número de sesiones necesarias es variable y va a depender del estado de cada paciente y el nivel de exigencia del mismo, pero se consideran necesarias entre 4 y 6 en facial, y entre 6 y 10 en tratamientos corporales.

El procedimiento es bien tolerado y no precisa anestesia. Se siente calor y, en personas con celulitis muy dolorosas, se puede sentir un poco de dolor a la fricción del cabezal en ciertas zonas.

Posibles efectos secundarios

Los efectos secundarios de la radiofrecuencia son:

  • Enrojecimiento y edema tras la sesión (son transitorios, pero presentes habitualmente).
  • Alguna pequeña equimosis en zonas de fragilidad capilar (poco frecuente).

El tratamiento con radiofrecuencia está contraindicado en:

  • Embarazo y lactancia.
  • Portadores de prótesis metálicas, marcapasos, desfribriladores o cardioversores.
  • Cardiopatías graves.
  • Alteraciones de la coagulación.
  • Enfermedades del tejido conectivo y neuromusculares.
  • Cáncer.
  • Tampoco son buenos candidatos pacientes con sobrepeso importante.
  • Implantes de colágeno recientes.

En síntesis, consideramos la radiofrecuencia como una alternativa terapéutica eficaz, segura y sencilla aplicada a la celulitis y a la flacidez facial y corporal.

Radiofrecuencia facial

Con la radiofrecuencia facial dirás adiós a las arrugas. En realidad, la radiofrecuencia facial es un lifting sin cirugía. Pero, ¿es peligrosa? Esta técnica combate de manera segura y efectiva la flacidez de la piel estimulando el propio colágeno. ¡Se obtienen resultados asombrosos!

Con el tiempo, la red de fibras decolágeno natural y elastina que le dan a la piel su forma y elasticidad se desgastan.

Este proceso puede acelerarse por el daño solar, la exposición a toxinas ambientales como humo y polvo y otros factores incluidos en el proceso de fotoenvejecimiento. Además a determinada edad, la piel deja de producir la misma cantidad-calidad de colágeno y elastina, es por ello que la piel pierde su tono y firmeza.

¿Para qué se utiliza?

La radiofrecuencia facial está indicada para el tratamiento de:

  • Arrugas y líneas de expresión
  • Papada, mejillas, bolsas y ojeras
  • Envejecimiento de la piel
  • Flacidez y falta de tono en cara y cuello

La radiofrecuencia facial se utiliza en pacientes con leve a moderada flacidez de los tejidos faciales, por lo general en personas de entre treinta y cincuenta y cinco años, para mejorar el contorno facial, combatir la flacidez, reafirmar la piel de los párpados y mejorar las bolsas y ojeras.

Estos pacientes obtienen los mejores resultados y, a su vez, los resultados más predecibles tras la aplicación de la radiofrecuencia facial. Si la flacidez de la piel es excesiva, puede pasar que los resultados no sean tan drásticos.

¿Cómo funciona?

Para entender cómo funciona la radiofrecuencia facial, es útil saber un poco acerca de cómo funciona tu piel. La piel del rostro se compone de tres capas distintas: una capa visible externa en la superficie llamada epidermis, una capa intermedia rica en colágeno ubicada bajo la superficie llamada dermis y una capa interna debajo de la dermis llamada capa subcutánea, también conocida como tejido celular subcutáneo, formado por una capa de grasa que tiene una red de fibras de colágeno.

Cuando el colágeno de estas tres capas se daña por efecto de la sobreexposición solar, como resultado de la herencia familiar o simplemente debido al proceso natural de envejecimiento, tu rostro comienza a perder tono y a mostrar flacidez.

Lógicamente los tratamientos que solo trabajan en la superficie no pueden hacer nada para restaurar el colágeno en las capas internas de la piel. Los dispositivos de radiofrecuencia utilizan ondas electromagnéticas comprendida en un rango de frecuencia de 3 a 300 GHz.

Estas ondas crean un campo eléctrico que atrae a los dipolos de agua de las moléculas de nuestro cuerpo, primero en un sentido y luego en el otro. La frecuencia determina la velocidad en la que varía dicha atracción y, por tanto, a mayor frecuencia, más rápido se reorientarán los dipolos en distinto sentido.

Este movimiento de las moléculas produce fricción en los tejidos y dicha fricción se traduce en calor. Podemos decir, por tanto, que la radiofrecuencia facial produce calor en profundidad y permite alcanzar las capas más internas de la piel, como la dermis.

El calentamiento de la dermis modifica las propiedades originales de las fibras de colágeno. Estas se contraen en respuesta al calor y esto es lo que produce una mejora inmediata de nuestra piel gracias a la radiofrecuencia.

El calor también hace que se regeneren las fibras de colágeno de nuestra piel a largo plazo, lo que permitirá una mejoría aún más notable varias semanas después del tratamiento.

Aunque existen diferentes dispositivos y los resultados pueden ser variables, con la mayoría de dispositivos de radiofrecuencia facial es posible ver alguna mejora en la firmeza de la piel en las personas que se han sometido al tratamiento.

¿Cómo se aplica?

El tratamiento con radiofrecuencia facial se realiza haciendo deslizar un cabezal sobre la zona a tratar para conducir la energía hasta las zonas más profundas de la piel, logrando la estimulación del colágeno, favoreciendo el efecto tensor y corrigiendo la flacidez.

La radiofrecuencia facial es una técnica no invasiva e indolora. Se notará una sensación de calor, al ser el tratamiento realizado en torno a los 40-42 ºC de temperatura superficial de la piel. Esta sensación de calor profundo es síntoma de que el colágeno está siendo estimulado y reafirmado. Después de aplicar la radiofrecuencia facial el paciente puede continuar con su vida normal ya que no produce dolor, ni inflamación.

Tampoco está contraindicada la exposición al sol tras el tratamiento, siempre que se recurra a la protección correspondiente. Una sesión de radiofrecuencia facial tiene una duración aproximada de entre 60 y 90 minutos. Una vez finalizada, puede haber un ligero enrojecimiento o eritema en la zona tratada que dura poco tiempo.

El resultado de la sesión de radiofrecuencia es la producción de gran cantidad de colágeno y elastina nuevos que forman nuevas fibras que sustituyen a las envejecidas y se consiguen unos tejidos más firmes y elásticos.

Si deseas evitar las complicaciones asociadas con la cirugía de estiramiento, la radiofrecuencia facial es tu opción. Algunas cremas contienen componentes como el ácido hialurónico o la queratina que también contribuyen a elevar los niveles de colágeno en la piel.

En esta otra web encontrarás información sobre el ácido hialurónico y también un listado de cremas recomendadas con ácido hialurónico.

Beneficios

Cuando esto sucede, ¿qué podemos hacer al respecto? La radiofrecuencia facial es una técnica que combate de manera efectiva esta flacidez.

Consiste en aplicar energía de radiofrecuencia para calentar las capas internas de la piel. Al aplicar energía en forma de calor a una temperatura promedio de 40 grados se realiza una contracción de las redes de colágeno y elastina de nuestra piel, obteniendo resultados inmediatos y de larga duración.

¡Eso no es todo! Un beneficio adicional de la radiofrecuencia facial es que estimula que nuestro cuerpo regenere las redes fibrosas, haciendo que sintetice más colágeno y elastina.

Además de contribuir a eliminar la flacidez y reducir las arrugas, el tratamiento con radiofrecuencia facial es una alternativa muy eficaz para lograr una apariencia joven y descansada.

¿Se trata de una técnica segura?

La radiofrecuencia facial es una forma segura y clínicamente probada de reafirmar y darle contorno a la piel, logrando mejoras en el tono, el contorno y la textura de forma natural a través de la estimulación de su propio colágeno.

Se la conoce como lifting sin cirugía, ya que se trata de un tratamiento no invasivo y no requiere de anestesia. Se puede aplicar en cualquier sector del cuerpo, especialmente en la cara, cuello, abdomen, muslos y glúteos y es compatible con todos los tipos de piel.

Después de una sesión con radiofrecuencia facial el paciente puede continuar con su vida normal, ya que no produce dolor, ni inflamación y no está contraindicado tomar sol con la protección adecuada.

Al terminar el tratamiento con radiofrecuencia facial se presenta un ligero enrojecimiento o eritema que desaparece al poco tiempo.

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